Se dice de mi...

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Empezaría por mi nacimiento, pero no sé cuando nací. Es que en realidad no sé qué es nacer, los verbos inventar (se), advenir (se), aparecer (se), creo que son igual a nacer, o parecidos, o algo así. Yo me invento, me advengo y me aparezco constantemente, nazco constantemente para volver a nacer. Siempre con otra máscara, otro disfraz, otro personaje. No hay un nacimiento, hay miles, millones, tantos como ganas de re-crearse, como fuerzas transformadoras, como pestañeos en una vida, como respiraciones en un sueño de primavera. Me creo una y otra vez, siempre diferente, siempre más diferente, y vivo en nuevos zapatos que desgasto con ímpetu, para desaparecer en su degenero, para volver a empezar, y volver a nacer. No puedo empezar por mi nacimiento, no puedo empezar, no hay comienzo, soy eterno devenir. Incluso desde antes de mi concepción: fui hablada, fui deseada, fui nombrada, fui nacida en la palabra una y otra vez. No existe un antes, no existe un después, sólo existe un ahora, un ahora que condensa en una unidad toda mi historia que a la vez incluye toda la historia de la humanidad. Soy aquella que reúne todo eso que es imposible de nombrarse en una sola vez.

lunes

el arte de vivir

todo se mueve
soltamos y volvemos a agarrar
en este juego infinito
nos perdemos
y nos volvemos a encontrar
debajo de los árboles
detrás de las sierras
los pies en el río
el impulso del viento nos eleva
es un viaje eterno
invitación a seguir buscando
amar
gozar
crear
las delicias de andar girando
travesía de invenciones subjetivas
mutantes mutando ilimitados
vibramos en el aire
brillamos
para poder seguir saltando

domingo

sonrisa de niño

Empezando por tu sonrisa,
y siguiendo con tu andar liviano
Tus piernas inquietas,
la melodía de tus palabras.

Tu corazón alegre,
tu espíritu sereno
Tu cuerpo vívido viviente,
empapado de luz resplandeciente.

De tus ojos, brotan las ganas de aprender
de tus manos, el deseo de experimentar
de tus pies, las ansias de expansión
y de tu movimiento, la luz de la creación.

Sos movimiento creativo,
expresión de amor sincero
Muestran tus pasos certeros
la invitación a un éxtasis eterno.

Terminando con tu sonrisa,
bella, juguetona, escurridiza
Sonrisa de niño travieso
ilusión de amor verdadero.





viernes

canción

Escucha su ritmo íntimo
el pum pum del corazón
quiere seguir el impulso
alejando a la razón

Navega su río propio
fluye en el líquido de sus venas
empapada en sangre, serena
flotando en mares de pasión

Mueve su cuerpo todo
maneja los hilos de su acción
se pierde en el flujo interno
y agita aires de revolución

Percibe sus relieves alternos
escala montañas de emoción
descansa en llanuras extensas
oyendo la brisa de la convicción

Alegre, etérea, liviana
alcanza el cielo sin esfuerzo
pinta las nubes del color de su pelo
envolviéndose en su dulce canción.

miércoles

Tres

Practicando el equilibrio
te encuentro
-nos encuentro-
bailando una danza de a dos
-aunque en realidad seamos tres-.
Entendiendo que ese tercero
que no sos vos,
que no soy yo,
Ese tercero que sos vos y soy yo,
ese que somos y que no somos,
ese que es nuestro y que no lo es.
Ese que se siente pero no se toca,
ese que nos envuelve pero no nos lleva.
Ese tercero que necesitamos e imploramos,
ese que nos nutre y que a veces hay que regar.
Ese tercero que arrastra y a la vez contiene,
que lleva y que trae,
que gusta y disgusta.
Eso que somos,
eso somos:
Tres.
Vos,
Yo,
y la condensación de todo aquello que no podemos nombrar.
Eso que nos hace vivir y sentir,
vibrar y estar.
Amar (nos).
Eso, somos:
Tres.

viernes

Aprendiendo

Esa tarde estaba sentada mirando el horizonte, buscando en ese espacio infinito las respuestas a todas las preguntas que la invadían por dentro y por fuera. Tantos años creyendo en lo que otros le decían, y tan pocos segundos confiando en lo que su alma le susurraba, Creía que el amor era un concepto más, dentro del cuadro sinóptico que describía el camino de "la vida". Un camino maravillosamente turbulento, que ella insistía en aquietar, controlando cada paso, cada palabra, cada suspiro. "El amor no se controla", le dijeron una vez. Incrédula, pretendió no entender de qué le hablaban, y siguió en su danza de autómata occidental, bailando el vals del amor alienante. Pero ese día era distinto, ese día algo había en el aire, en los aromas, en los sonidos. Algo sutil, poco perceptible para la mente, pero muy cercano al corazón. Algo había cambiado, y ella estaba abierta a escuchar.

domingo

El comienzo del final

En una noche, en una esquina, se encontró con la sombra de su sombra suspendida en el camino. Taciturna, cabizbaja y silenciosa, la sombra de su sombra permanecía estática, inmune al trajeteo imperante del ir y venir de los transeúntes. Fue su instinto lo que la llevó a detenerse, y a poder registrar ese pseudo objeto que sentía tan suyo como ajeno. Si le hacía caso a su miedo, seguía su ritmo automático, caminando sin destino como tantos otros cuerpos que rumbean la danza de la inconsciencia urbana. Una vez detenida y asombrada por la sombra de su sombra, no encontraba la manera de demostrarle su interés a semejante representación; y la sombra de su sombra no parecía estar registrando a la presencia de su ausencia. Ella le quiso preguntar por su sombra, pero temía una respuesta anquilosante. Con un hilo de voz atisbó un saludo, procurando un acercamiento amistoso. Deseando una respuesta que no llegaba, la muchacha dio -no en vano- algunos pasos para disminuir la distancia. En cuanto advirtió el movimiento de su movimiento, la sombra de su sombra reaccionó y dijo: "Lo que buscás está adentro tuyo".