Practicando el equilibrio
te encuentro
-nos encuentro-
bailando una danza de a dos
-aunque en realidad seamos tres-.
Entendiendo que ese tercero
que no sos vos,
que no soy yo,
Ese tercero que sos vos y soy yo,
ese que somos y que no somos,
ese que es nuestro y que no lo es.
Ese que se siente pero no se toca,
ese que nos envuelve pero no nos lleva.
Ese tercero que necesitamos e imploramos,
ese que nos nutre y que a veces hay que regar.
Ese tercero que arrastra y a la vez contiene,
que lleva y que trae,
que gusta y disgusta.
Eso que somos,
eso somos:
Tres.
Vos,
Yo,
y la condensación de todo aquello que no podemos nombrar.
Eso que nos hace vivir y sentir,
vibrar y estar.
Amar (nos).
Eso, somos:
Tres.
Se dice de mi...
- Lau Rita
- Empezaría por mi nacimiento, pero no sé cuando nací. Es que en realidad no sé qué es nacer, los verbos inventar (se), advenir (se), aparecer (se), creo que son igual a nacer, o parecidos, o algo así. Yo me invento, me advengo y me aparezco constantemente, nazco constantemente para volver a nacer. Siempre con otra máscara, otro disfraz, otro personaje. No hay un nacimiento, hay miles, millones, tantos como ganas de re-crearse, como fuerzas transformadoras, como pestañeos en una vida, como respiraciones en un sueño de primavera. Me creo una y otra vez, siempre diferente, siempre más diferente, y vivo en nuevos zapatos que desgasto con ímpetu, para desaparecer en su degenero, para volver a empezar, y volver a nacer. No puedo empezar por mi nacimiento, no puedo empezar, no hay comienzo, soy eterno devenir. Incluso desde antes de mi concepción: fui hablada, fui deseada, fui nombrada, fui nacida en la palabra una y otra vez. No existe un antes, no existe un después, sólo existe un ahora, un ahora que condensa en una unidad toda mi historia que a la vez incluye toda la historia de la humanidad. Soy aquella que reúne todo eso que es imposible de nombrarse en una sola vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario