Se dice de mi...

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Empezaría por mi nacimiento, pero no sé cuando nací. Es que en realidad no sé qué es nacer, los verbos inventar (se), advenir (se), aparecer (se), creo que son igual a nacer, o parecidos, o algo así. Yo me invento, me advengo y me aparezco constantemente, nazco constantemente para volver a nacer. Siempre con otra máscara, otro disfraz, otro personaje. No hay un nacimiento, hay miles, millones, tantos como ganas de re-crearse, como fuerzas transformadoras, como pestañeos en una vida, como respiraciones en un sueño de primavera. Me creo una y otra vez, siempre diferente, siempre más diferente, y vivo en nuevos zapatos que desgasto con ímpetu, para desaparecer en su degenero, para volver a empezar, y volver a nacer. No puedo empezar por mi nacimiento, no puedo empezar, no hay comienzo, soy eterno devenir. Incluso desde antes de mi concepción: fui hablada, fui deseada, fui nombrada, fui nacida en la palabra una y otra vez. No existe un antes, no existe un después, sólo existe un ahora, un ahora que condensa en una unidad toda mi historia que a la vez incluye toda la historia de la humanidad. Soy aquella que reúne todo eso que es imposible de nombrarse en una sola vez.

viernes

Oda al Sol

Hoy te saludo, Rey de mi vida,
agradezco tu presencia
tu inmensidad que ilumina

Sos tan seguro e intenso
de tu calor yo me alimento
soy feliz al verte en el firmamento

Bailo según tu ritmo
moviéndome libre a tu alrededor
sintiéndome clara en mi interior

Tu grandeza me potencia
ese fuego que sos vos
alimenta la llama que puedo ser yo

Ay, Rey Sol
alabo tu existencia
abrazo tu elegancia

Me entrego a tu abrazo inmenso
quiero darte algo mío
quiero regalarte estos versos.

jueves

despertares

Esperar que el sol salga, para que ilumine tu rostro y la habitación se llene de estrellitas voladoras que nos llenen de energía. Junto a los pajaritos, nos ponemos a cantar dándole al día la bienvenida y abrazando la vida con el placer de despertar a tu lado, corazón. Mi espíritu permanece en calma cuando mi cuerpo se alimenta de tu cuerpo y tu cuerpo se alimenta del mío. Besar tus labios es encontrar el lugar en el movimiento, y sentir tu piel es la caricia que necesito para iniciar esa danza interminable que me rebasa de amor.

lunes

el amor

el amor es agua, son gotas, es la lluvia
el amor es viento, es brisa, es huracán
el amor es abrir una ventana y dejar entrar lo que hay fuera
el amor es abrir la misma ventana y entregar todo lo que tenemos
el amor es llave, y también cerradura
el amor es libertad sin libertinaje
el amor es un viaje, es una parada, y es el recorrido
el amor es una palabra, es un libro, y es poder leerlo
el amor es lo grande, lo pequeño, y lo que hay en el medio
el amor es tiempo y es espacio
el amor es concretamente abstracto y abstractamente concreto
el amor es consciente, preconsciente e inconsciente
el amor es todo, y a la vez es la nada
el amor es el sustantivo,
de un verbo que pronuncio.

sábado

el séptimo día

Y en su lugar había un árbol. Extendía sus raíces debajo de una tierra húmeda, desde donde su tronco se enaltecía firme, dando lugar a infinidad de ramas que dibujaban laberintos incontables, decorados con grandes hojas danzarinas. Sus frutos eran escasos, pero en esa escasez radicaba su nota distintiva, generando en el observador un movimiento incesante en su búsqueda. Provocaba su figura toda, una sensación de sólido sostén, atemperando su majestuosidad con el dulce vaivén de sus livianas frondas. Algunas aves elegían al gran señor como lugar de descanso transitorio, otorgándole al paisaje un flujo de aleteos constantes. No existía caminante que no se detuviera ante el espectáculo, la belleza del árbol era una atracción irresistible para quien tuviera la picardía de abrir no sólo sus ojos, sino también el corazón. Ella, dulcemente pícara y hábil en el lenguaje del alma, inmediatamente lo divisó, lo abrazó con su ser, conociendo en sus profundidades las peripecias del origen de aquella inmensidad. No existía sensación más plena que presenciar la pureza de esa vegetación, recordando las palabras pronunciadas al arrojar la semilla que supo dar inicio al precioso árbol. "Cada elemento contiene dentro de sí a todos los demás", de su boca salieron las palabras como un susurro incontrolable de verdad. Y ahí fue cuando vió el árbol en sus totalidad, pudo encontrar la semilla, dentro de ese gran mapa que se había desplegado a su alrededor. Su corazón dio un salto, y una ola de felicidad le invadió el rostro. Se acercó al árbol, y debajo de su sombra descansó como jamás lo había hecho, con la tranquilidad de haber experimentado la felicidad, en un instante de creación.

viaje a la eternidad

Entendió que todo sucedía en el momento oportuno y amaneció enredada en sentimientos de amor que le envolvían el cuerpo como brisa de verano. Se dejó llevar por el impulso amoroso, y lo besó sin esperar nada a cambio. Él le regaló una sonrisa, y con un abrazo la llevó a navegar en las ilusiones de la eternidad. Serenos, viajaron sin más equipaje que sus cuerpos, sin más vestimenta que su piel. Juntos dibujaron su camino, cantando la canción de la alegría, con la certeza de que no existía otro destino para ellos. Recorrieron el universo irradiando luz y aceptando la oscuridad. El día se hizo noche, la noche se hizo día, la luna se fundió con el sol. En la inmensidad de un instante se amaron sin miedo,  sus cuerpos se hicieron uno y jamás quisieron regresar del eterno viaje del amor.