- Entonces, ¿a dónde vamos?
- No sabemos.
- ¿Y por qué caminamos?
- Para encontrar un lugar.
- ¿Y ahí nos quedamos?
- No, ahí nos damos cuenta de que el lugar no está allá afuera en un destino incierto.
- ¿Y dónde si no?
- Adentro nuestro.
- ¿Y para qué caminamos?
- Para entenderlo.
"Que nuestros sueños sean de todos colores, para poder elegir el color de nuestro andar"
Se dice de mi...
- Lau Rita
- Empezaría por mi nacimiento, pero no sé cuando nací. Es que en realidad no sé qué es nacer, los verbos inventar (se), advenir (se), aparecer (se), creo que son igual a nacer, o parecidos, o algo así. Yo me invento, me advengo y me aparezco constantemente, nazco constantemente para volver a nacer. Siempre con otra máscara, otro disfraz, otro personaje. No hay un nacimiento, hay miles, millones, tantos como ganas de re-crearse, como fuerzas transformadoras, como pestañeos en una vida, como respiraciones en un sueño de primavera. Me creo una y otra vez, siempre diferente, siempre más diferente, y vivo en nuevos zapatos que desgasto con ímpetu, para desaparecer en su degenero, para volver a empezar, y volver a nacer. No puedo empezar por mi nacimiento, no puedo empezar, no hay comienzo, soy eterno devenir. Incluso desde antes de mi concepción: fui hablada, fui deseada, fui nombrada, fui nacida en la palabra una y otra vez. No existe un antes, no existe un después, sólo existe un ahora, un ahora que condensa en una unidad toda mi historia que a la vez incluye toda la historia de la humanidad. Soy aquella que reúne todo eso que es imposible de nombrarse en una sola vez.
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