comía naranjas
rayaba su cáscara
bebía el jugo
sembraba semillas
andaba confiada
oliendo a cítrico
abrazando a gajos
besando con pulpa
florecía en ese jardín
embelleciendo los desayunos
aromatizando tardes de mate
despistando los vientos
daba lo que tenía
recibía lo que encontraba
con las hojas bailaba
en las ramas descansaba
se movía en redondo
se abría con soltura
acariciaba en la superficie
pintaba con colores de ternura
Se dice de mi...
- Lau Rita
- Empezaría por mi nacimiento, pero no sé cuando nací. Es que en realidad no sé qué es nacer, los verbos inventar (se), advenir (se), aparecer (se), creo que son igual a nacer, o parecidos, o algo así. Yo me invento, me advengo y me aparezco constantemente, nazco constantemente para volver a nacer. Siempre con otra máscara, otro disfraz, otro personaje. No hay un nacimiento, hay miles, millones, tantos como ganas de re-crearse, como fuerzas transformadoras, como pestañeos en una vida, como respiraciones en un sueño de primavera. Me creo una y otra vez, siempre diferente, siempre más diferente, y vivo en nuevos zapatos que desgasto con ímpetu, para desaparecer en su degenero, para volver a empezar, y volver a nacer. No puedo empezar por mi nacimiento, no puedo empezar, no hay comienzo, soy eterno devenir. Incluso desde antes de mi concepción: fui hablada, fui deseada, fui nombrada, fui nacida en la palabra una y otra vez. No existe un antes, no existe un después, sólo existe un ahora, un ahora que condensa en una unidad toda mi historia que a la vez incluye toda la historia de la humanidad. Soy aquella que reúne todo eso que es imposible de nombrarse en una sola vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario