Se dice de mi...

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Empezaría por mi nacimiento, pero no sé cuando nací. Es que en realidad no sé qué es nacer, los verbos inventar (se), advenir (se), aparecer (se), creo que son igual a nacer, o parecidos, o algo así. Yo me invento, me advengo y me aparezco constantemente, nazco constantemente para volver a nacer. Siempre con otra máscara, otro disfraz, otro personaje. No hay un nacimiento, hay miles, millones, tantos como ganas de re-crearse, como fuerzas transformadoras, como pestañeos en una vida, como respiraciones en un sueño de primavera. Me creo una y otra vez, siempre diferente, siempre más diferente, y vivo en nuevos zapatos que desgasto con ímpetu, para desaparecer en su degenero, para volver a empezar, y volver a nacer. No puedo empezar por mi nacimiento, no puedo empezar, no hay comienzo, soy eterno devenir. Incluso desde antes de mi concepción: fui hablada, fui deseada, fui nombrada, fui nacida en la palabra una y otra vez. No existe un antes, no existe un después, sólo existe un ahora, un ahora que condensa en una unidad toda mi historia que a la vez incluye toda la historia de la humanidad. Soy aquella que reúne todo eso que es imposible de nombrarse en una sola vez.

sábado

a vuelo de pájaro

En el cielo dos pájaros vuelan
abriendo sus alas de par en par
acá abajo la gente está petrificada
atada a un futuro que jamás vendrá

Sólo unos pocos elevan la vista
aspirando poder llegar más allá
ven el vuelo, anhelan su simpleza
los siguen con su cabeza

Dos niños corren
ellos no persiguen nada
sólo corren, ríen
ríen y corren

Nadie advierte entonces
los críos se convierten en aves
sus alas se abrieron
estaban listos para volar.

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