Del río emerge algo de ese dulzor
que se mezcla con el cielo
violeta aterciopelado
una música hace vibrar el pasto
Caminatas sin rumbo
pero con pasos precisos
para estar donde tenga que estar
en el presente eterno
Una brisa despierta los sentidos
suaves caricias en la piel
abren surcos de inmensidad
hacia lo profundamente salvaje
El cuerpo se revuelca en el pasto
se tiñe de la verde vida
la carne se hace una con la tierra
los bordes se pierden
De los brazos brotan flores
de los ojos cascadas de agua cristalina
en los pelos se enredan las nubes
y en el pecho suena el ritmo del universo


Bello e intenso tu relato��
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